viernes, 30 de octubre de 2009
Carta a Hernan Cortes
Señor Hernán Cortes, me es un poco extraño redactarle una carta ya que usted está sufriendo en el infierno, es lo que merece. Sin embargo lo hago con afanes de tarea y con un poco de desprecio y odio hacia su persona por aprovechar la hospitalidad indígena y aprovechar los recursos valiosos como el oro, así como destruir ciudades indígenas que hoy en día hubiesen sido buenos atractivos y símbolos de nuestra patria. Pero que mas se le va a hacer.... ojala siga sufriendo en el infierno.
Pasando a mi tarea le guste o no le redactaré mi escrito. El pueblo mexicano se formó gracias a su intervención histórica, de eso no puedo quejarme, soy mexicano y soy orgulloso de serlo mas no por que los españoles hayan conquistado América, sino por las tradiciones y cultura características de mi país entre otras cosas que no mencionare por que no vale la pena. Nuestra identidad como mexicanos es sumamente diferente a la que los españoles quisieron instruir hace ya cinco siglos. Es una identidad creada por la combinación indígena y española. Las tradiciones que tenemos son meramente mexicanas desde el mestizaje, pues déjeme decirle que gracias a su supuesta gloria por la corona española México tuvo conflictos aun entre mestizos y españoles mucho tiempo después.
Lo único que pudiese agradecerle por su intromisión desvergonzada matando indígenas y aprovechándose de ellos así como destruyendo sus templos y ciudades, es que gracias a los españoles tenemos este dialecto (español) pero a nuestra manera como latinos y no el castellano de España. aparte que los animales que trajeron de España y la gran variedad de recursos exportados se han convertido en parte de nuestra gastronomía o cultura, etc.
Fuera de eso, me gustaría verle su cara sufriendo pro tanto tormento que les causo a muchos indígenas, así como el aprovechamiento de su confianza. Y es que ¿Por qué destruir sus ciudades?, destruir su cultura para instruir la suya a la fuerza, es imperdonable y se merece estarse quemando.
Con odio y esperando mucho sufrimiento hacia su persona por que ni aun así sentirá lo que sintieron los indigenas de aquel entonces con sus armas y amotinamiento, le deseo lo peor.
César
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Ay, César, me has hecho reír.
ResponderEliminarMuy bien.
La imagen, muy interesante, como toda la iconografía que relata el encuentro de estas dos culturas.
ACLARACIÓN:
ResponderEliminarCésar, pensando en tu carta, dudé si había puesto yo algo en el el blog en cuanto a la actividad 22, que hubiera predispuesto el sentido de tu carta a Cortés.
Y creo que la imprecisión fue poner que Cortés se encontraba en el "Averno". Quisiera aclarar que este término lo utilicé desde el punto de vista de la mitología girega.
El Averno es el lugar donde moran los espiritus de los muertos: hay dos sitios aquí: el Leteo, donde están las personas héroes y grandes hombres de la historia, y el Tanatos donde van los hombres que obraron mal. ¿En cuál de los dos lugares estará nuestro personaje de la historia? esa es la cuestión.
Así que el Averno no es el infierno que conocemos, al menos no fue ese el sentido que le quise dar a esta palabra.
Acabo de poner una llamada en el texto para hacer la aclaración.